Desvelando el espectro: Una mirada más profunda al autismo en abril (2ª parte)

A medida que avanzamos en el Mes de la Aceptación del Autismo, vamos a centrarnos en cómo interactúan los autistas con el mundo que les rodea. Esta parte de la serie profundizará en dos comportamientos autistas frecuentemente malinterpretados: la estimulación y el enmascaramiento.

A menudo malinterpretados o juzgados, estos comportamientos tienen un significado importante dentro de la experiencia autista. La estimulación, caracterizada por movimientos repetitivos o vocalizaciones, es mucho más que una simple rareza. Para muchos autistas, tiene una función crucial en la autorregulación, el procesamiento sensorial y la expresión emocional. El enmascaramiento, por otra parte, describe el esfuerzo, a menudo inconsciente, que hacen los autistas para parecer neurotípicos.

Si comprendemos las motivaciones que subyacen a estos comportamientos, podremos cultivar un entorno más integrador en el que los autistas se sientan cómodos expresándose con autenticidad, sin la presión de ajustarse a unas expectativas sociales rígidas.

A través de esta exploración de la estimulación y el enmascaramiento, pretendemos tender un puente entre la percepción y la realidad, fomentando una apreciación más profunda del rico tapiz de la experiencia autista.

Estimulación: Una sinfonía de autorregulación en el mundo autista

La estimulación, abreviatura de conducta autoestimulatoria, es la piedra angular de la experiencia autista de muchas personas. Abarca una amplia gama de movimientos repetitivos, sonidos o manipulaciones visuales que pueden parecer inusuales al observador externo. Sin embargo, para los autistas, la estimulación es mucho más que una rareza: es una herramienta vital para desenvolverse en un mundo que puede resultar abrumador e impredecible.

Comprender el propósito de la estimulación en individuos autistas:

  • Procesamiento sensorial: El mundo nos bombardea con información sensorial: imágenes, sonidos, olores, texturas y sabores. Las personas autistas suelen experimentar la información sensorial de forma diferente, con algunos sentidos intensificados y otros silenciados. La estimulación puede servir para regular esta información sensorial, proporcionando una sensación de calma y concentración. Por ejemplo, balancearse hacia adelante y hacia atrás puede proporcionar una sensación de propiocepción (conciencia corporal), mientras que agitar las manos puede ofrecer una estimulación visual.
  • Autorregulación: La estimulación también puede ser una poderosa herramienta de autorregulación que ayuda a los autistas a gestionar sus emociones y a afrontar el estrés. Los movimientos repetitivos pueden proporcionar una sensación de arraigo y previsibilidad, sobre todo en situaciones desconocidas o que provocan ansiedad. Juguetear con objetos, tararear o pasearse pueden ser formas de que los autistas gestionen emociones abrumadoras y mantengan el equilibrio emocional.
  • Comunicación y expresión: Para algunos autistas, especialmente los no verbales, la estimulación puede servir como forma de comunicación. Ciertos estímulos pueden expresar alegría, excitación, frustración o incluso aburrimiento. Aprender a reconocer estos estímulos puede ser una herramienta valiosa para comprender el estado emocional de un individuo autista.

¿Por qué es importante entender la estimulación?

La estimulación es una parte natural y esencial de la experiencia autista. Obligar a un autista a dejar de estimularse puede equivaler a quitarle un mecanismo de afrontamiento o una forma de autoexpresión.

Suprimir los estímulos puede provocar un aumento de la ansiedad, la frustración e incluso crisis nerviosas. Permitir que los autistas estimulen libremente fomenta la sensación de control y bienestar emocional.

La estimulación es una manifestación de la neurodiversidad, el hermoso espectro de cerebros y experiencias humanas. Aceptar y celebrar la estimulación ayuda a crear un entorno más inclusivo en el que los autistas se sienten cómodos siendo ellos mismos.

El enmascaramiento: El acto del camaleón en el mundo autista

Imagínese navegar por un mundo social en el que las reglas tácitas y los matices dictan cada interacción. Esta es la realidad de muchas personas autistas que se enmascaran, el esfuerzo consciente o inconsciente por parecer neurotípicas (no autistas) en situaciones sociales. Aunque el enmascaramiento puede ser útil a corto plazo, la presión constante para adaptarse puede tener importantes inconvenientes para el bienestar de los autistas.

Comprender las motivaciones del enmascaramiento

Los individuos autistas a menudo experimentan retos sociales y pueden enmascararse para encajar y evitar el aislamiento social o el juicio negativo. Los comportamientos de enmascaramiento pueden consistir en imitar las expresiones faciales, el lenguaje corporal y los estilos de conversación observados en individuos neurotípicos.

El enmascaramiento también puede ser una forma de sentirse seguro y evitar conflictos, como en el caso de un alumno autista que suprime conductas de estimulación por miedo a que le reprendan en clase. Además, algunas personas autistas enmascaran sus rasgos autistas camuflándolos, como las diferencias en la comunicación, por ejemplo, evitando el contacto visual o programando las conversaciones de antemano en un intento de parecer neurotípicas.

Los costes ocultos del enmascaramiento

Aunque el enmascaramiento puede ofrecer beneficios sociales percibidos, los costes a largo plazo pueden ser significativos. El esfuerzo constante por parecer neurotípico puede provocar ansiedad, depresión y agotamiento. Las personas autistas que enmascaran durante períodos prolongados pueden experimentar agotamiento, un estado de agotamiento emocional y físico.

El enmascaramiento también puede desconectar a las personas autistas de su verdadero yo y dificultar una auténtica conexión social, lo que conduce a una sensación de falta de autenticidad. Además, el acto de enmascararse refuerza la idea de que hay algo "malo" en ser autista, lo que contribuye a generar sentimientos de vergüenza e inadecuación y dificulta la autoaceptación y la autoestima positiva.

Hacia la aceptación y la afirmación de la neurodiversidad

Crear un entorno de mayor aceptación puede ayudar a reducir la presión para enmascararse. He aquí cómo podemos avanzar:

  • Educar a los demás: Al concienciar sobre el autismo y el concepto de enmascaramiento, podemos fomentar la empatía y la comprensión.
  • Celebrar la neurodiversidad: Abrazar la neurodiversidad nos permite apreciar las fortalezas y perspectivas únicas que las personas autistas aportan al mundo.
  • Crear espacios seguros: Proporcionar espacios seguros donde los autistas se sientan cómodos siendo ellos mismos, sin necesidad de enmascararse, es crucial para su bienestar.

El enmascaramiento es un tema complejo dentro de la experiencia autista. Si reconocemos las motivaciones que hay detrás y los posibles inconvenientes, podemos trabajar para crear un mundo en el que los autistas se sientan capaces de ser ellos mismos, con estímulos y todo.

Celebrar el espectro autista en toda su complejidad

A medida que concluimos nuestra exploración de los aspectos menos conocidos del autismo, emerge un poderoso mensaje: la experiencia autista es un rico tapiz tejido con fortalezas, desafíos y expresiones únicas. La evitación patológica de la demanda (PDA) y la disforia por sensibilidad al rechazo (RSD) ponen de relieve las luchas internas a las que pueden enfrentarse los autistas, mientras que la estimulación y el enmascaramiento arrojan luz sobre las distintas formas en que se desenvuelven en el mundo social.

Comprender y apreciar estas complejidades es crucial para fomentar un entorno más integrador y solidario. De cara al futuro, comprometámonos a:

  • Ampliar nuestra comprensión del autismo: El autismo se manifiesta de forma diferente en cada individuo. Al reconocer el amplio espectro de experiencias autistas, podemos apoyar mejor las necesidades de cada persona autista.
  • Desafiar los estereotipos: Superemos las representaciones anticuadas del autismo y aceptemos los talentos, perspectivas y contribuciones únicas que los autistas aportan a la sociedad.
  • Promover la aceptación y el respeto: Crear un mundo en el que las personas autistas se sientan seguras de ser ellas mismas, con todas sus peculiaridades y complejidades, es esencial para su bienestar y nuestro crecimiento colectivo.

El Mes de la Aceptación del Autismo es un trampolín para el diálogo permanente y el cambio positivo. Fomentando la empatía, celebrando la neurodiversidad y creando espacios de expresión auténtica, podemos ayudar a las personas autistas a prosperar y desarrollar todo su potencial. Continuemos este viaje de comprensión y aceptación, una conversación, una conexión y una sesión de estimulación cada vez.

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