Desvelando el espectro: Una mirada más profunda al autismo en abril (Parte 1)

Abril es el Mes de la Aceptación del Autismo, un momento crucial para celebrar las identidades autistas y ampliar nuestra comprensión de la experiencia autista. Aunque se ha avanzado mucho en el reconocimiento del autismo, las representaciones públicas se centran a menudo en un conjunto limitado de comportamientos, lo que crea una imagen sesgada e incompleta del amplio espectro. Esto puede dar lugar a malentendidos y a la pérdida de oportunidades para apoyar eficazmente a las personas autistas.

Este mes ofreceremos una serie de blogs en 2 partes que pretende salvar esa distancia aventurándonos más allá de los estereotipos y explorando dos aspectos del autismo que a menudo se pasan por alto. En este segmento, examinaremos más de cerca la Evitación Patológica de la Demanda (PDA) y la Disforia Sensible al Rechazo (RSD). A través de una lente que respeta la identidad autista, profundizaremos en estas experiencias, examinando cómo se manifiestan y el impacto que pueden tener en la vida diaria.

Al fomentar una comprensión más profunda de estas complejidades, podemos prepararnos para proporcionar un apoyo más eficaz a las personas autistas, tanto dentro de la comunidad profesional como en nuestras interacciones personales. En última instancia, una mayor concienciación puede allanar el camino hacia un entorno más integrador y solidario en el que todas las personas autistas puedan prosperar y alcanzar su pleno potencial.

Evitación Patológica de la Demanda (PDA): Cuando "no" significa más que desacuerdo

Muchas personas autistas se resisten a cumplir las exigencias o expectativas. Sin embargo, para algunos, esta resistencia va más allá de la típica obstinación y se manifiesta como evitación patológica de la demanda (PDA). En la PDA, los autistas muestran una aversión persistente e intensa a cualquier cosa que perciban como una demanda, instrucción o incluso expectativa implícita. Esto puede afectar significativamente a su vida diaria y a sus interacciones con los demás.

Comprensión de las características principales de la PDA en individuos autistas:

Aunque cada persona autista es única y algunas pueden no experimentar en absoluto la Evitación Patológica de la Demanda, las que sí lo hacen suelen presentar algunos de estos rasgos:

Intensa necesidad de control

Los individuos autistas con PDA tienen un fuerte deseo de autonomía y control sobre su entorno y sus rutinas. Las demandas, incluso las aparentemente triviales, pueden interpretarse como una amenaza a ese control, lo que desencadena una intensa ansiedad y resistencia. Esta intensa necesidad de control puede llevar a veces a que los autistas con PDA parezcan mandones u oposicionistas, sobre todo cuando inician actividades o sugieren rutinas preferidas.

Rigidez y dificultad para el cambio

A las personas con PDA a menudo les cuesta adaptarse a cambios inesperados o a interrupciones de sus rutinas. Las exigencias que requieren flexibilidad, como la transición a una nueva actividad o la aceptación de un cambio de horario de última hora, pueden encontrar una especial resistencia. Esta rigidez puede extenderse a las situaciones sociales, dificultando la participación en interacciones espontáneas o juegos con reglas abiertas.

Intensidad emocional y crisis nerviosas

Cuando se enfrentan a exigencias que no pueden evitar, los autistas con PDA pueden experimentar una angustia emocional significativa. Esto puede manifestarse en crisis, caracterizadas por llantos intensos, gritos u otras manifestaciones externas de frustración. Las crisis no son rabietas, sino una respuesta a un estímulo sensorial abrumador o a una sobrecarga emocional. Para los autistas con PDA, la presión constante para cumplir con las demandas percibidas puede crear un estado emocional volátil, haciendo que las crisis sean frecuentes.

El impacto de la PDA en la vida cotidiana

La lucha constante por evitar las demandas puede afectar significativamente a varios aspectos de la vida diaria de las personas autistas con PDA. He aquí algunos retos potenciales:

  • Interacción social: Las situaciones sociales suelen conllevar expectativas implícitas o explícitas, que pueden ser un campo de minas para una persona con PDA. Las fiestas de cumpleaños con actividades estructuradas, los deportes de equipo que exigen seguir instrucciones o incluso las conversaciones informales en las que hay que esperar turno pueden percibirse como exigentes y provocar retraimiento social o dificultades para entablar y mantener relaciones.
  • Entornos escolares y laborales: Los entornos educativos y profesionales están estructurados en torno a expectativas y plazos. Los individuos autistas con PDA pueden tener dificultades para completar tareas o participar en actividades percibidas como exigentes. Esto puede dar lugar a problemas académicos, dificultades para seguir los protocolos del lugar de trabajo y relaciones tensas con profesores, compañeros o supervisores.
  • Vida familiar: Las rutinas diarias en casa también pueden convertirse en campos de batalla si no se gestionan con cuidado las demandas de tareas domésticas, higiene o la hora de acostarse. Los padres y cuidadores de individuos autistas con PDA necesitan desarrollar estrategias creativas para presentar las expectativas de una manera que se sienta colaborativa en lugar de controladora.

Comprender y adaptarse a las características básicas de la PDA es crucial para crear entornos de apoyo en los que los autistas se sientan seguros y capacitados.

Disforia Sensible al Rechazo (RSD): Cuando el "ay" no es sólo emocional

El rechazo forma parte de la vida de todos. Sin embargo, para los autistas con disforia sensible al rechazo (RSD), incluso los desaires o las críticas percibidas pueden desencadenar un intenso dolor emocional. La RSD va más allá de los simples sentimientos heridos; es una vulnerabilidad emocional profunda que puede afectar significativamente a la autoestima, la interacción social y el bienestar mental.

Comprensión del RSD en individuos autistas:

Al igual que el PDA, es posible que algunas personas con autismo no padezcan RSD. Para aquellos que lo hacen, pueden experimentar:

Respuesta emocional amplificada

Las personas autistas con RSD experimentan una respuesta emocional exacerbada ante el rechazo percibido. Un simple malentendido, el tono aparentemente desinteresado de un amigo o un comentario fuera de lugar pueden interpretarse como un ataque personal, lo que provoca sentimientos de intensa tristeza, ira o humillación.

Ansiedad social y pensamiento excesivo

El miedo al rechazo puede alimentar la ansiedad social en las personas autistas con RSD. Pueden pensar demasiado en las interacciones sociales, analizando cada palabra y gesto en busca de signos de desaprobación. Esta mayor timidez puede dificultar el inicio de conversaciones, la participación en actividades de grupo o el establecimiento de relaciones estrechas.

Pensamiento en blanco y negro

Algunas personas autistas con RSD pueden tener dificultades para pensar en blanco y negro. Un rechazo percibido puede verse como un fracaso total de la relación o una confirmación de sus peores temores sobre la interacción social. Esto puede provocar sentimientos de aislamiento y reticencia a salir de nuevo al exterior.

El impacto de la RSD en la vida diaria

El miedo constante al rechazo y la intensa respuesta emocional que le sigue pueden repercutir significativamente en diversos aspectos de la vida diaria de las personas autistas con RSD:

  • Interacción social: El miedo a ser rechazado puede llevar al retraimiento social y a la pérdida de oportunidades para conectar con los demás. Las personas autistas con RSD pueden evitar por completo las situaciones sociales o participar mínimamente, por miedo a ser juzgadas o desaprobadas.
  • Relaciones sentimentales: El RSD puede hacer que las relaciones románticas sean especialmente difíciles. Las personas autistas con RSD pueden malinterpretar los desacuerdos normales como signos de rechazo, lo que provoca conflictos y dificultades para mantener relaciones sanas.
  • Entornos académicos y profesionales: El miedo a la crítica o a los comentarios negativos puede dificultar el rendimiento académico y la promoción profesional. Las personas autistas con RSD pueden evitar hacer preguntas, buscar ayuda o buscar oportunidades de liderazgo por miedo a ser juzgadas duramente.

Comprender el RSD y su impacto en las personas autistas es crucial para fomentar relaciones de apoyo y promover una salud mental positiva.

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